El cartón piedra es tu amigo, ¡úsalo!
Pero bueno a lo que vamos, dos años después de esa película, la cual volvió loco a un frikazo del juego como yo en aquella época, nos llegó de parte de New Line la secuela Mortal Kombat: Aniquilación, que es de la que os voy a hablar hoy.
"Destroy all expectations", no he visto un eslogan más sincero que ese en toda mi vida cinéfila.
Aniquilemos el buen gusto.
Lo primero que salta a la vista desde el primer frame es el bajón de presupuesto con respecto a la precuela. Christopher Lambert se quedó en casa pensando en su carrera y con él una gran parte del casting original. Al menos consiguieron mantener al protagonista Robin Shou, quien seguro que se arrepiente de esa decisión.
Mi cara es demasiado inexpresiva para esta película.
Valiente mierder firmaste.
¡Al ataque charizard!
El guion como he comentado hace un momento es un sinsentido creado únicamente para mostrar en combates aleatorios a todos los personajes del juego usando todas sus técnicas especiales (bueno faltan dos, pero son nombrados para que no se ofendan). Ese encorsetamiento del guion pertrechado para el disfrute de los prepúberes de la época consigue que no nunca haya un descanso de más de 5 minutos en toda la película, aunque para ello tengan que caer enemigos directamente del cielo porque sí (literal).
¡Por qué me ha hecho esto mi representante!
En definitiva, Mortal Kombat: Aniquilación más que una película, parece un vídeo experimental en el que cuatro frikis han intentado plasmar en imágenes reales todos los movimientos y personajes los Mortal Kombat, para después intentar embutirlo todo en un guion que no tiene ni pies ni cabeza.
Os dejo con el tema principal de la película que al menos mantuvieron de la primera parte y que es lo mejor sin duda:
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